El
Trabajo Social es una profesión que a lo largo de su historia ha estado
involucrada con el desarrollo humano, por esta razón y como respuesta a una
realidad cambiante debe de estar en constante movimiento para ajustarse a las
realidades y desafíos de las poblaciones con que trabaja.
Las
TIC se presentan como una respuesta a una sociedad digital, donde sus procesos
y datos transcurren en las redes y a la vez representan un campo estratégico para el Trabajo Social donde se logre abordar el desarrollo humano desde una visión más
de empoderamiento que va de la mano con el desarrollo
tecnológico.
Según
Lanza (2002), en “Las Tecnologías de la
información y comunicación como un instrumento para el desarrollo” plantea
un marco estratégico para la elaboración de una estrategia basada en las TIC,
que permita un desarrollo económico y social tomando en cuenta una serie de
variables que se interrelacionan:
·
Capital humano
·
Infraestructura
·
Demanda
·
Contenido
·
Políticas
Es
necesario desde estas variables promover la inclusión social y asumir como reto
la infraestructura, capital humano, políticas puesto que si no se analizan
pueden generar más bien una brecha social y exclusión en poblaciones. Es en
este punto donde el Trabajo Social puede realizar grandes aportes para un
desarrollo humano desde las TIC y que sean utilizadas como una herramienta, no
un medio para la exclusión social.
Las
TIC y el Trabajo Social tienen un punto de encuentro en el espacio local, que Molina (2005) desarrolla de la siguiente manera:
“(…) compleja trama de
relaciones diferenciales en razón de: la posición social y económica (…)
familias y los grupos construyen alianzas y organizaciones vecinales para medir
en forma pacífica o confrontativa con el aparato estatal” (p:
3).
Por
lo tanto el espacio local resulta un campo estratégico para la gestión de TIC y
Trabajo Social ya que pueden estimular procesos para la exigibilidad de
derechos sociales y económicos desde y
como lo retoma Molina una visión ético- política y una fundamentación teórico
metodológica que permita formular procesos con una base histórico crítica, es
decir una “dimensión onto-ético- política
del trabajo profesional” (Molina, 2005, p: 3).
A
la vez surge un reto y una pregunta a la accesibilidad que tienen las
poblaciones a las TIC, por lo que se debe trabajar desde la gestión política
para estimular procesos que promuevan las políticas públicas a distintos
sectores de la población y no solamente un desarrollo elitista que extienda la
brecha social y además viole los derechos a la información y comunicación de
los seres humanos.
Con
las TIC debe ir un proceso socioeducativo que permita el empoderamiento y
difusión de los derechos económicos y sociales que tienen las poblaciones de
manera que se logre un desarrollo consiente, “(…) De hecho, las tecnologías sólo pueden producir ganancias radicales
si van acompañadas de las transformaciones sociales, económicas, educativas,
regulatorias y hasta políticas que posibiliten el acceso a las mismas y su uso
efectivo” (Lanza, 2002, p: 14).
En
este proceso también resulta esencial la concepción que se tiene de las
tecnologías donde han sido criticadas por distintos sectores como estimuladores
para la individualidad en la sociedad pero analizarlas desde ese punto sería
superficial, vale más tomarlas como una reproducción de la sociedad y el
sistema en que vivimos que responde a un desarrollo tecnológico y que con un
uso adecuado brinda mayor información a las poblaciones, como también se
mencionaba antes debe ser una herramienta no un medio, “(…) Lo que es más importante talvez es que estas tecnologías permiten
relacionar directamente a personas que, de otro modo, podrían seguir separadas
por la distancia, cultura y la estratificación económica; por lo que puede
ayudarnos a entender mejor quiénes somos nosotros, los pueblos. (Lanza, 2002,
p: 14).
Molina
menciona que es fundamental para el desarrollo en el espacio local la relación
entre derechos humanos- inclusión social-
política social- democracia- ciudadanía, en cada uno de esos puntos se
puede trabajar con las TIC y el Trabajo Social pero resulta fundamental el
aporte y análisis que se puede realizar desde diagnósticos sociales en la
profesión, entendidos como “(…) (los
cuales no pueden ser retahílas teóricas, ni recopilación de datos sin
consistencia teórico- metodológica y ético-política), sino excelentes tejidos
de mediaciones micro- macro de los hilos que tejen las vidas de los sujetos.
(Laza, 2002, p: 5).
El
desarrollo humano debe ser abordado desde esa percepción para lograr
incluso trascender la asistencia social,
por lo que las TIC se vuelven una herramienta útil para este fin pero es
necesario que sean utilizadas y difundidas con una visión de empoderamiento, de
formulación de proyectos que permitan la concientización y exigibilidad de
derechos económicos y sociales.
Además
que estimulen la participación de distintos sectores de la población, tanto de
intereses como de grupos etarios pues esto permite que se den interrelaciones y
comunicaciones sobre las necesidades de la población.
El
papel del Trabajo Social debe ir con una visión ético-política y un fundamento
teórico metodológico que permita el desarrollo humano reconociendo y
fortaleciendo en las poblaciones habilidades, fortalezas, actores sociales;
además se debe trabajar también desde lo institucional para estimular procesos
desde la gestión política y políticas públicas que tengan repercusión sobre el
acceso de ciertas poblaciones a las TIC.
Resulta
también un proceso socioeducativo activo donde las poblaciones interaccionan
con las TIC y a la vez resulta un medio para la expresión de sus necesidades,
esto estimula el empoderamiento en las poblaciones pues se da una expansión del
recurso humano y el uso adecuado de las tecnologías.
Las
TIC y el Trabajo Social tienen una relación directa ambas pueden servir como
herramienta para el desarrollo humano y mejoramiento de las condiciones
sociales, económicas y políticas.
Bibliografía
Lanza, M. (2002). Las Tecnologías de la
Información y Comunicación como un instrumento para el Desarrollo. Tegucigalpa,
Honduras: Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).
· Molina, L. (2005). El espacio local y los
derechos económicos y sociales. Panamá. VI Encuentro Red Atlantea. Politica
Social Y Trabajo Social.